Algunos ya lo sabéis, otros todavía no. Mi vida ha dado un cambio radical estos últimos meses. Aunque continúa mi idea inicial de trabajar en la investigación, esa tesis que empezé hace tres años a pasado a la historia y pronto será eliminada de los archivos, quedando para siempre inacabada.
Hoy estoy trabajando en un nuevo proyecto del cual no hablaré ahora. Sólo diré que estoy muy ilusionada y que las cosas me van cada vez mejor.
Pero uno de los cambios más importantes y que ha producido un aumento casi infinito en mi calidad de vida ha sido el encontrar (¡por fin!) un piso para mi sola a precio decente, para una ni-mileurista como yo.
Tuve mucha suerte, muchísima. Es de esas oportunidades que aparecen y no deben dejarse escapar.
Estoy viviendo en un pueblecito de cerca de Montserrat. Vivo a tres kilometros del núcleo urbano, en una explotación ganadera. Sí, habéis leído bien. Es una granja de vacas, de carne, no de leche. Además tienen gallinas y huerto. Yo he alquilado un pisito que antiguamente era el granero, y luego habilitaron para trabajadores de la granja. Y ahora mo lo han alquilado a mí. No es muy grande, 30 ó 35 metros cuadrados, con un gran comedor-cocina, un baño completo (hasta lavadora) y dos habitaciones.
No tiene balcón ni terraza... pero tengo el parque natural a 50 metros de la entrada. Puedo pasear en pleno monte sólo saliendo de mi casa.
No tiene parquing... pero puedo aparcar ¡delante de la puerta! que le pregunten a alguien de Barcelona cuánto tarda en aparcar. Él único inconveniente que tiene esto es que he perdido la práctica y cuando debo aparcar realmente en ciudad no hay forma de hacer entrar el coche en el hueco.
Tardo unos 20 minutos en llegar al laboratorio desde aquí. Si debo ir a la capital, el pueblo tiene estación de cercanías, aunque debo reconocer que entre pillar atascos para entrar en la ciudad condal o subirme al tren sabes-cuando-subes-pero-no-cuando-bajarás, a menudo me voy en coche.
La família que vive en esta masía son gente de campo, con esa forma de ser del payés catalán que a mí me gusta tanto. Buena gente, venden sus productos a buen precio: nunca me había atiborrado tanto de ensalada de tomate. Jodó que buenos que están los tomates recién cogidos. Y no sólo los tomates. Todo tipo de verduras, de temporada, y sin colorantes ni conservantes. Rico, rico.
Ahora sólo me queda encontrar un buen carnicero en la zona, que la carne del alcampo está malísima. No, ellos no matan aquí los animales, este tipo de explotación es de engorde. Les traen los animales destetados y se los llevan cuando han alcanzado el peso necesario. Y hay mucho tipo de carne a parte del vacuno.
Sólo me queda decir que me siento muy afortunada de vivir en plena naturaleza (el otro día vi un jabalí), sin estar lejos de la ciudad. Tengo mi casa, MI casa, sin compartirla con nadie, y al mismo tiempo no estoy sola: los vecinos son realmente una gente encantadora.
Si Julien finalmente hace un post-doc en Barcelona el año próximo estaremos muy a gusto aquí.
Venid a visitarme!
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2 comentaris:
Por supuesto que iré!!!
Me encanta la vida en el campo :-)
Besos, guapa, y bienvenida al mundo bloguero
Estercita querida:
Quiero ir a la casa del campo!!!
Quiero comer tomates!!! muchos tomates!!!
Arlenka
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